Es una de las arias más famosas de la lírica universal, compuesta en el último momento, ante la
exigencia de un tenor que necesitaba un aria de lucimiento en el último acto de Riggoleto. "La donna è mobile" es la canción que el Duque de Mantua (tenor) entona en el tercer y último acto de la ópera. Su texto desarrolla
algunos versos de Víctor Hugo y en el rey se divierte que él mismo habría extraído del rey Francisco I.
Es una de las arias de ópera más
populares debido a su facilidad de memorización y a su acompañamiento bailable.
Se cuenta que Verdi prohibió la difusión hasta el estreno en el teatro La
Fenice de Venecia, para preservar el efecto sorpresa.
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La donna è mobile, qual piuma al vento,
muta d'accento, e di pensiero.
Sempre un amabile, leggiadro viso,
in pianto o in riso, è menzognero.
La donna è mobile, qual piuma al vento,
muta d'accento, e di pensier
e di pensier, e di pensier.
È sempre misero, chi a lei s'affida,
chi le confida, mal cauto il core!
Pur mai non sentesi felice appieno
chi su quel seno non liba amore!
La donna è mobile, qual piùma al vento,
muta d'accento e di pensier,
e di pensier, e di pensier!
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La mujer
es voluble, cual pluma al viento,
cambia de
palabra y pensamiento.
Siempre su
amable, hermoso rostro,
en llanto
o risa, es engañoso.
La mujer
es voluble, cual pluma al viento,
cambia de
palabra y pensamiento.
y de
pensamiento, y de pensamiento.
¡Siempre
es desgraciado quien en ella confía,
quien le
entrega, incauto el corazón!
¡Pero aun
así, no se siente plenamente feliz
quien de
su pecho no beba amor!
¡La mujer
es voluble, cual pluma al viento,
cambia de
palabra y pensamiento
y de
pensamiento, y de pensamiento!
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